26/7/2014

Vista, gusto y oído en los perros

El sentido de la vista.-


Tras hablarles anteriores semanas del sentido del olfato y del oído de los perros, hoy queremos hacerlo del más desconocido y uno de los que más tópicos tiene, la vista. Seguro que todo/as hemos oído alguna vez que los perros ven en blanco y negro (visión no fotópica), o que su gama cromática se reduce a las distintas tonalidades del gris (visión escotópica). Simplemente son tópicos y además incorrectos. Aunque no se trate de uno de los sentidos más importantes para el perro sí que se adapta perfectamente a sus necesidades.
Al igual que los dos sentidos de los que hablamos en anteriores posts, también existen grandes diferencias entre la visión de un perro y de un humano.
La perspectiva visual del perro es muy distinta a la del humano. Dependiendo de la altura de un perro, su perspectiva variará desde los pocos centímetros al metro como máximo en las razas gigantes.
La percepción visual de las formas es inferior en los perros que en los humanos.  Muchos perros reaccionan con inseguridad cuando encuentran un objeto totalmente desconocido para ellos. En su percepción visual está el motivo.
Desde el punto de vista orgánico, en la retina de muchos mamíferos hay dos tipos de fotoreceptores, los bastones y los conos. Los bastones se utilizan para la visión con muy poca luz y producen visión escotópica. Los conos perciben mayor cantidad de señales que los primeros cuando existe mayor cantidad de luz, y producen visión fotópica.  La existencia de bastones, en la especie canina, es muy superior proporcionalmente a la de conos. No podrán, por tanto, diferenciar los colores tal y como lo hace el humano, pero sí que pueden distinguir algunas escalas cromáticas. Por el contrario, su capacidad discriminativa de la iluminación es muy superior a la nuestra. El motivo de esta diferencia está muy influenciado a la adaptación necesaria al proceso evolutivo de ambas especies y los momentos del día de mayor actividad, históricamente.
En la retina del perro tenemos una capa de células reflectantes, la tapetum lucidum, que permite que la visión nocturna del perro sea mucho más desarrollada. Esta capa no existe en la especie humana. Es por ello que los ojos de algunos animales brillan cuando se iluminan en la oscuridad.
Además, el perro posee una capacidad de percibir movimientos leves en los objetos, muy superior a la nuestra.  También esta diferencia tiene su origen evolutivo, ya que es una capacidad muy valorada para el lobo en sus instantes de caza, ante el más leve movimiento de su presa.
Respecto a la memoria visual, esta es mucho mayor en la especie humana. El ser humano puede reconocer perfectamente usando únicamente su vista. El perro necesitaría además apoyarse en el olfato y el oído para llegar a recordar. En otros posts hemos hablado de la importancia de potenciar el uso del olfato en el perro, así como de las grandes posibilidades de tener un perro reactivo si sólo trata de reconocer su entorno mediante la vista.
Si hablásemos de los ángulos visuales, son superiores en el perro respecto al humano, sobre todo el horizontal. Este es de unos 140º en el ser humano y del 250º en el perro. El ángulo vertical, aun siendo superior en el perro, no difiere tanto como el horizontal respecto al humano. Por ello puede reconocer mucho más que el humano con un solo vistazo.
En cuanto al alcance en el campo de visión, es distinta a la del humano. Los objetos que están a 30 centímetros, o menos, los verá de forma borrosa, por eso tenderá a oler cualquier cosa que le acerquemos a menos de esa distancia para reconocerla. Por el contrario, hay investigaciones que demuestran que pueden detectar un objeto o un animal en movimiento a 800 metros de distancia.
El perro mira fijamente con menos frecuencia y durante menos tiempo que el humano, que necesita hacerlo para alcanzar mayor nitidez de enfoque en su visión. El perro, por su parte, usa mucho más la percepción periférica, y limita su visión fija, a través del centro de la retina, para momentos de tensión. Por ello los perros, como otros mamíferos, consideran la mirada fija como un desafío o amenaza.
El desarrollo de su capacidad de visión, en las distintas etapas de la vida del perro, también tiene diferencias respecto al del humano. Al nacer el perro es ciego y sordo, y sólo comenzarán a desarrollar ambos sentidos cuando llegan a las dos semanas, aproximadamente, de vida. A las seis semanas ya comienzan a desarrollar, de forma secuencial, su percepción visual hasta los tres meses. Es en ese momento cuando logra su capacidad visual definitiva y máxima.
Pueden padecer enfermedades visuales (ceguera, miopía, hipermetropía, etc.) al igual que el humano. Sin embargo para ellos es un problema menor que para nosotros, porque su olfato y su oído le permitirán siempre una mejor adaptación al medio que a nosotros.
¿Superior o inferior la visión canina respecto a la humana?. Simplemente distinta y, desde luego, perfectamente adaptada a sus necesidades particulares. Creemos que conocer un poco más sobre ella sí que puede sernos de mucha utilidad para comprender mejor determinadas reacciones de nuestros perros.

El sentido del gusto.-

El perro, en este caso sí, tiene un sentido del gusto mucho menos desarrollado que el humano. La cantidad y la tipología de las papilas gustativas del perro, presentes en la lengua, son muy inferiores a las del humano. 9.000 papilas, de forma aproximada, existen en nuestra lengua, frente a las casi 2.000 que tienen los perros. Esto hace que tengan menos capacidad para diferenciar sabores en las comidas, pero por supuesto que sí lo hacen (otro de los falsos mitos extendidos en el mundo canino). Observando la lengua de un perro, junto a la de una persona, se puede apreciar claramente la ausencia de las típicos relieves que caracterizan nuestras lenguas. Su lengua es más lisa, estrecha y plana que la nuestra.
Como hemos dicho anteriormente, los perros sí que pueden detectar diferentes sabores. Aunque existan distintas opiniones al respecto, todas coinciden en que el dulce, el amargo, y el ácido pueden distinguirlo claramente, aunque con menos matices a como lo pueden hacer las personas.
Sí existe controversia respecto al sabor salado. Hay quienes defienden que el perro puede distinguirlo, frente a otras versiones que indican lo contrario y debido a ello, un perro puede beber agua del mar cuando tiene sed.
Teniendo un sentido del gusto tan limitado en comparación con nosotros y con otros sentidos ya comentados aquí, ¿qué es lo que hace que el perro disfrute y ansíe tanto el instante de la comida?. Es precisamente su olfato el que consigue ese placer por la comida en los perros. Debido a ese conocimiento, las múltiples compañías fabricantes de alimentación canina están poniendo mayor énfasis en los olores fuertes para la elaboración de sus productos.

El sentido del oído.-


A menudo se puede apreciar a guías que cuando se comunican verbalmente con sus perros/as, en adiestramiento o educación, lo hacen con un volumen muy elevado, mucho más de lo que harían si estuviesen comunicándose con otra persona. Cuando termines de leer este artículo sabrás que eso no es necesario, y que podemos (y debemos) comunicarnos verbalmente con ellos/as a través de una voz tenue y con un volumen mucho más adecuado.
Seguro que también conocemos, directa o indirectamente, casos de perros/as que  detectan la llegada de algún miembro a casa mucho antes de que se produzca. Comienzan a dar muestras de alegría o júbilo bastante tiempo antes de que esa persona entre en casa. Todo ello es debido a su oído, el cual le permite diferenciar (y memorizar) el sonido de los pasos de las personas, de su tipo de calzado, el ruido del motor de su coche u otro vehículo (comprobado en primera persona que también entre coches exactos, del mismo motor, cilindrada, y con sólo unos días de diferencia en su fecha de matriculación). Además esa percepción la realizan a mucha distancia de él.
También su agudeza auditiva explica que a veces un perro/a ladre o se muestre nervioso sin razón aparente para ello. Nosotros no habremos oído el ruido que ellos sí.
Su capacidad auditiva es altísima incluso cuando duermen. En muchas ocasiones, aunque esté completamente dormido/a a nuestro lado, un mínimo movimiento nuestro hará que despierte de inmediato
Los sonidos son muy importantes para la comunicación del perro. Ellos mismos emiten diferentes tipos de sonidos para comunicarse con su entorno, animal y humano. Entre estos se pueden destacar los ladridos, los gruñidos, los aullidos y los gemidos.
El funcionamiento del oído del perro es idéntico en todas las razas de perros/as, aunque existan muchos, y muy diferentes, tipos de orejas.

La cría selectiva para la creación de tantas y tantas razas caninas siempre llevó consigo determinados rasgos físicos diferenciales entre todas ellas. Las orejas han sido la parte del cuerpo que más modificaciones han sufrido. Así, aunque la forma de la oreja debería de ser casi idéntica a la del lobo (su antepasado directo), hoy en día hay casi tantos tipos de orejas como razas caninas.

Este tipo de cría ocasionó que, posiblemente,  la capacidad auditiva varíe de una raza a otra. Las razas que tengan grandes y pesadas orejas (Basset Hound, Bloodhound, etc.) difícilmente tendrán la agudeza en su oído que tienen otras razas con orejas más pequeñas y erectas (Pastor Alemán, Husky Siberiano, etc.).

Aparte, y una vez más, también causó problemas de salud que no deberían existir en los perros/as. Por regla general, en el conducto auditivo externo de un perro no debe crecer pelo. Sin embargo, debido a las alteraciones genéticas realizadas en las orejas han provocado que algunas razas críen pelo en el interior de dicho conducto, siendo necesario eliminarlo mediante depilación para evitar otro tipo de problemas físicos.
El sentido del oído en el perro, al igual que el del olfato, está mucho más desarrollado que el del humano. Los sonidos se transmiten mediante ondas, y la frecuencia de vibración de estas se miden mediante los hercios (Hz). El humano cuenta con un espectro auditivo, aproximado, de 20-20.000 Hz. Los perros, sin embargo, cuentan con un espectro auditivo de 20-65.000 Hz, aproximadamente.  Dentro de este espectro, los perros tienen mayor sensibilidad a la variedad de 500-16.000 Hz. Este último dato explica el motivo por el que los perros no son muy “amigos” de sonidos como el de un cortacésped por ejemplo. Este tipo de aparatos emiten un desagradable sonido de alta frecuencia inapreciable para el oído humano, pero no para el del perro. Para finalizar, el humano tiene 9 músculos para mover sus orejas, aunque la mayoría sólo utilicemos 1 o 2 de estos; el perro, por su parte, tiene 17 músculos.
Queda demostrado, pues, que el oído del perro es superior al del humano. Pueden percibir sonidos en seis centésimas de segundo, detectarlos cuatro veces más alejados que nosotros/as y el doble de agudos de los que el humano puede (por eso no podemos oír los silbatos para perros).
Son muy sensibles a los distintos tonos de voz, respondiendo de un modo muy positivo ante tonos tranquilos, suaves y relajados. Es por ello por lo que siempre se aconseja usar ese tono amable, con voz suave y calmada para premiarles y un tono fuerte y seco para corregirles.

Fuente: www.urancan.com

25/7/2014

Roswind de Bichiloba

Hoy presentamos a Roswind (Balto de Bichiloba), hijo de Jason y de Maya, nacido en 2010.

(Foto cedida por su propietario Fernando)

20/7/2014

Las fases del cachorro.-


Quiero hablar sobre las fases por las que pasa un cachorro desde su nacimiento hasta que deja de serlo con la madurez sexual. Me parece importante conocerlas porque en mi opinión son las etapas más importantes en la vida de un perro que condicionarán su conducta futura.

Muchos problemas de conducta tienen su origen en el desconocimiento de estas fases por las que pasa el cachorro y la actitud pasiva por parte del criador y del futuro dueño. 

Muchas personas piensan que no hay que tomar una actitud activa en la manipulación o educación de un perro hasta que éste haya dejado de ser cachorro, dicen "es muy pequeño, ya aprenderá", y cuando se quieren dar cuenta tienen un perro adulto y con problemas de conducta. 

Hay que concienciar a la gente que la manipulación y educación de un cachorro desde su nacimiento es fundamental para tener un futuro perro más sano y equilibrado.

Es importante recordar que el inicio y final de cada fase son variables según la raza y el individuo, y que el proceso de desarrollo del cachorro es continuo y gradual; aún así se distinguen las siguientes fases:

Fase neonatalson los 14 primeros días de vida. El cachorro pasa casi todo el tiempo dormido y el resto lo dedica a alimentarse. Defeca y micciona como reflejo a la estimulación lingual de la madre. Se ha demostrado que es importante en esta fase la manipulación del cachorro por parte del criador (estimulación táctil, ponerle de piés, ponerle boca-abajo, ponerle panza arriba y estimulación termal). Esta manipulación tiene una serie de beneficios:
  1. Mejoras en el desarrollo cardiovascular.
  2. Latidos del corazón más potentes.
  3. Glándulas adrenales fortalecidas.
  4. Mayor tolerancia al estrés.
  5. Mayor resistencia a la enfermedad.
  6. Crecimiento más rápido.
Fase de transición: es la 3ª semana de vida. Se inicia la actividad de exploración y aparecen las primeras conductas de juego. Los cachorros empiezan a defecar y miccionar autónomamente.

Fase de socialización: de la 4ª a la 12ª semana de vida. Aumenta la conducta de exploración y a las 6 semanas aparecen las primeras pautas de relación social. En el juego aparecen conductas adultas (caza, monta...) y aprende a aceptar a otros perros, personas u otros animales que conozca.

Durante esta fase, entre la 5ª y 8ª semana, aparece el imprinting impronta: es el proceso por el cual el cachorro reconoce a su especie, y si tiene contacto con el ser humano a éste como de su misma especie; y más concretamente es el espacio de tiempo que transcurre entre el inicio de la madurez sensorial hasta la aparición del miedo. Una impronta deficiente puede ser muy difícil de corregir y generalmente el animal siempre mostrará suspicacia hacia la especie con la que no ha sido improntada.


Es la fase más importante para la evolución de la conducta del perro. Tanto elcriador como el dueño tienen que tener conciencia de ello y deben de socializar yhabituar al cachorro a todos los estímulos posibles.

Fase juvenil: desde la 13ª semana hasta la madurez sexual. Aumentan la capacidad motora y las conductas que estaban limitadas por ella. Se entrenan las conductas adultas.

El conocimiento de estas etapas en el desarrollo del cachorro ayuda a que se pueda realizar un trabajo conjunto entre criador y dueño para la prevención de malas conductas actuando desde el primer día y así tener un perro más sano y equilibrado.

Fuente: http://dogguaubilbao.blogspot.com.es/2012/10/las-fases-del-cachorro.html
Ricardo Antón.

19/7/2014

Consejos para cuidar un Siberian Husky en verano

Hay que tener en cuenta diferentes consejos a la hora de cuidar a un Husky Siberiano, ya que este tipo de animales necesitan un cuidado especial, se debe proporcionar mucha agua y evitar el sol directo.
Esta raza es procedente de Siberia y son perros adaptados al frío extremo gracias a su pelaje pero que deben cuidarse durante el verano ya que sufren en demasía el calor.
El pelaje del Husky es muy denso y ayuda al animal de las inclemencias del invierno, sin embargo el problema de la raza es cuando llega el verano ya que comienza a perder el pelo y sólo queda una capa superficial, sin embargo esta etapa es normal ya que de esta manera el Husky puede soportar el verano, por lo tanto hay que cuidar a la mascota cepillándolo a diario.
Mientras más rápido mude el pelo mejor pasará el verano, es normal que el pelo se comience a aclarar durante esta época mientras que cuando llegué el invierno volverá a tener el mismo pelaje acostumbrado.
Por lo general todas las mascotas sufren el calor al igual que los seres humanos, si quieren saber cuando el animal esta sufriendo el calor extremo, pueden darse cuenta al observar la respiración del Husky que será acelerada y muy jadeante con la lengua afuera.

Se recomienda abundante agua durante todo el día que este fresca y no dar hielo al animal ya que puede quemar el esófago del perro.
Otra alternativa para refrescar al Husky es tirar un poco de agua con la manguera, la mascota lo agradecerá sin embargo no es recomendable dar un baño con champú frecuentemente ya que todos los perros acumulan grasa debajo de la dermis para la protección durante el invierno.
Mantener al Husky en un lugar con sombra también es una buena recomendación para cuidar al perro para aliviar la sensación excesiva de calor, puede resguardarse en la casa con nosotros.
Utilizar un paño frío sobre el hocico es una buena práctica para aliviar el calor al Husky ya que regula su temperatura corporal, seguramente si pueden seguir los consejos el perro estará más contento durante el verano.

Fuente: www.elbloganimal.com (Santiago Besteiro)